CELO

10 02 2008

CELO_COPIA

Dicen que estoy en época de celo, de celo, sí, ya saben esa larga cinta de plástico adhesivo que sirve para pegar o fijar cosas. Pero bueno, es lo que tiene la vida, y más para una persona que como yo comienza a descubrir sus instintos más básicos elevados a la enésima potencia, y bueno me imagino que se lo imaginarán (jugando un poco con las palabras): estoy en época de sequía. Una sequía que puede compararse a la del desierto de Almería, o de cualquier otra parte de nuestro dichoso país. Y digo dichoso, porque si hace 4 años el tema estrella de las elecciones era el plan agua y sus trasvases de caudales hídricos; este año, de nuevo con elecciones al congreso y al senado, lo que vienen siendo unas generales en toda regla, también se habla de caudales.

Pero éstos caudales son distintos, son económicos y bueno los políticos se hinchan a prometer y los medios a entrevistar: Pizarro, Solbes, Rodríguez Zapatero, Rajoy, un señor bajito y con gafas que maneja un huevo en la bolsa y que nadie sabe cómo se llama (y no piensen mal que no es rompetechos, sino uno de los últimos entrevistados de Gabilondo para las noticias de Cuatro y CNN+). Y… por cierto, hablando de economía, ¿sabían ustedes que un trabajador francés de 31 años se ha dejado unos cuantos milloncejos de euros por el camino estafando a su empresa (el banco ‘Société Générale’) y a media Francia?

Si es que estos franceses con tanto Sarkozy y tanta Bruni, se pasan todo el día haciendo bang bang en el coche ese que, a diferencia del que tú y yo tenemos, tiene el interior como una limusina a la que le brotan llamas de ardiente y caliente fuego. Para que luego no se den cuenta de que como yo, están en plena época de celo, pero en este caso y al igual que en nuestro país o en los Estados Unidos de Norteamérica no es por nosotros en sí. Es por culpa de las vidas ajenas cargadas de sexo y política, y sino que se lo digan a la Lewinsky (que debe estar dándose cuenta que su escarceo amoroso pasó a mejor vida habiéndose podido aprovechar la cornuda de sus cuernos y no en parecer unida al torero para ganar cuatro votos).

Señora Clinton: no sea boba y haga como Sarkozy cuando gane, échese un novio en Holliwood que quite el hipo, que como ya sabe, los cuernos, si tu pareja está buena, venden, por ejemplo coches, o en su defecto cafeteras.
[La imagen superior hace referencia a este tema]